Imposible no estar preocupados por la inteligencia artificial
Estamos en un período de “hype” generalizado en torno a la inteligencia artificial, especialmente todo lo que tiene que ver con la IA generativa.

Estamos inundados de titulares sobre nuevos modelos de IA y demostraciones diarias de sus capacidades. Además podemos experimentarlo de primera mano, gracias a un amplio abanico de herramientas a nuestra disposición.
En este contexto aparecen nuevas palabras como la “AInxiety” (ansiedad relacionada con la IA) y la “FOBO” (Fear of Becoming Obsolete o el miedo a la obsolescencia). Esa ansiedad y ese miedo afecta tanto a las organizaciones como, a título más individual, a las personas trabajadoras que forman parte.
Lo normal es ponernos a correr hacia la IA, pero con estas prisas es fácil que dejemos de reflexionar sobre cómo queremos relacionarnos con la IA.
¿Adoptar o adaptarse a la inteligencia artificial?
El filósofo Josep Maria Esquirol en su último libro afirma que “por potente que sea una tecnología y por mucho que tienda a convertirse en sistema, la clave es adoptarla y no adaptarse a ella” Adaptarse a una tecnología, en este caso la inteligencia artificial, es «hacerse proletario y sirviente de un sistema impersonal». En otras palabras significa que aceptamos, sin demasiado pensamiento crítico y obviando algunas preguntas importantes, la tecnología en la forma y condiciones que se nos presenta como inevitable. Con la IA y todo el alud de novedades y herramientas es muy difícil no caer en la trampa de correr a adaptarnos a la tecnología.
Adoptar una tecnología es «mantenerse a sí mismo como autor de la construcción del mundo». En otras palabras tomar la responsabilidad de orientar la forma y las condiciones del despliegue de la tecnología a la sociedad. Una responsabilidad que debe ejercerse como individuos, como organizaciones y, a través del sector público, como sociedad en su conjunto.
El objetivo que deberíamos perseguir, con la IA y con cualquier tecnología, es el de garantizar que los avances tecnológicos deriven en un progreso social generalizado.
Proyecto Aina, una inteligencia artificial pública, transparente, responsable y abierta
Cuando queramos ir más allá al hacer algunas demostraciones y una nota de prensa, deberemos hacernos algunas preguntas en aspectos como:
- El rendimiento del sistema de IA en catalán, lo que se conoce como «AI language gap«. Esta brecha idiomática (y cultural) que afecta a la calidad de los resultados y también a la seguridad de los modelos de IA cuando nuestro producto o servicio no se presenta en lenguas globales como el inglés o el castellano.
- La privacidad de nuestros datos y datos de los usuarios y usuarias de nuestros sistemas. En muchas de las herramientas hay dudas razonables en temas de privacidad. Los términos y condiciones, si los leemos y entendemos, tampoco los podremos negociar. Por todo ello diversas empresas prohíben el uso de ciertas herramientas de IA. La mejor opción es poder descargar los modelos y realizar las operaciones en un entorno seguro del que tengamos control.
- El cumplimiento de la normativa AI Act en aspectos como la transparencia sobre los datos de entrenamiento de los modelos de IA o la capacidad de explicar (explicabilidad) los mecanismos internos de los sistemas de decisión automatizada basados en IA.

FUENTE: https://crfm.stanford.edu/2023/06/15/eu-ai-act.html
- El coste real de la IA, pensando a unos años vista y pensando en ajustar el modelo de IA con nuestros datos para mejorar su capacidad de predicción. Aquí debemos pensar en los costes de desarrollo y también los costes de despliegue (inferencia de los modelos) con un balance entre el tamaño de los modelos y la precisión de los resultados. En términos económicos nos interesa tener modelos más pequeños que se puedan ajustar a nuestro contexto.
Para ayudar a poder dar buenas respuestas a algunos de estos retos, es decir, para poder adoptar la IA de una forma responsable y controlada a finales de 2020 nació el proyecto Aina.
El proyecto Aina, liderado por el Gobierno de la Generalidad de Cataluña y desarrollado dentro de la Unidad de Tecnologías del Lenguaje del Barcelona Supercomputing Center (BSC), dota a la lengua catalana de la infraestructura abierta necesaria (corpus de texto y audio, modelos de IA preparados, instrucciones, datasets de evaluación, etc.) para garantizar el desarrollo de aplicaciones basadas en IA y tecnologías del lenguaje (AI/LT).

Fuente: https://projecteaina.cat/tech/corporativo/
El Proyecto Aina es un ejemplo de lo que representa una inteligencia artificial pública (con un foco en la lengua y en el desarrollo del sector tecnológico local), transparente (en relación con los datos y los procesos de entrenamiento), responsable (trabajando para garantizar el cumplimiento del AI Act y facilitando la evaluación de los modelos) y abierta (con licencias abiertas permisivas y con los recursos disponibles de forma abierta y gratuita en HuggingFace y otros repositorios) Os animamos consultar recursos del proyecto Aina
- Visitando la web https://projecteaina.cat/
- Siguiendo la cuenta de X/Twitter https://twitter.com/projecte_aina
- Revisando los contenidos del Aina Kit – https://www.bsc.es/AinaKit
- Y apuntando a Aina Challenge – https://ainachallenge.cat/
Manténgase al día y saber cómo integrar los recursos de Aina en sus proyectos de IA/TL.
En el marco de la estrategia Catalonia.AI el CIDAI y el BSC colaboran estrechamente para facilitar la transferencia tecnológica del proyecto Aina. Estaremos encantados de que nos hagan llegar los sus dudas y sugerencias a fin de mejorar en el acompañamiento en este viaje.