Hoy nadie duda del potencial de la Inteligencia Artificial para cambiar el mundo que nos rodea. En línea con lo comentado por Brad Smith, presidente de Microsoft, la IA “tiene el potencial de resolver algunos de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad” .
En este sentido, las iniciativas en torno a la llamada IA for Good demuestran que la Inteligencia Artificial también puede aplicarse para la solución de grandes problemas de la humanidad, como los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. La implantación delAgenda 2030 pasa, sin duda, por apalancarse en las posibilidades que nos ofrecen las soluciones basadas en IA.
A modo de ejemplo, me gustaría mencionar la labor de investigación realizada recientemente con ocasión del Marine Datathon de Gran Canaria. En la competición los participantes tuvieron que crear una solución de Inteligencia Artificial que permitiera detectar la presencia de fauna en audios obtenidos por micrófonos submarinos distribuidos en la costa local.
Las señales a detectar estaban relacionadas con la fauna marina como, por ejemplo, los cantos de ballenas o los silbidos de los delfines. Con esta nueva herramienta los biólogos y los investigadores pueden detectar qué especies habitan la zona, el número de ejemplares y si suelen volverse periódicamente a un lugar en concreto.
Otro ejemplo puede ser el hackaton recientemente organizado en Valencia para impulsar el turismo sostenible e inteligente. Los ganadores han desarrollado una aplicación móvil que gracias a la integración de múltiples fuentes de datos en tiempo real es capaz de realizar un análisis optimizado de variables medioambientales que afectan a los puntos de interés y las prioridades de los usuarios. De esta forma, se propone la ruta óptima para que la experiencia vivida en la ciudad por los dueños de mascotas sea fácil, respetuosa y sostenible.
Los grandes retos de desarrollo sostenible que tenemos de antemano requieren unir fuerzas y por eso es clave el fomento de la colaboración Empresa-Administraciones-Universidades que llevan a cabo organismos como el CIDAI.
Podemos encontrar muchos más ejemplos como los citados anteriormente. Es nuestra responsabilidad, como actores clave del ecosistema de la IA, trabajar para utilizar sus bondades en la construcción de un mundo mejor.